viernes, 1 de marzo de 2013

Dando La Nota: Con estilo

A mi hijo le gusta mucho bailar y aunque últimamente parece estar conociendo de primera mano lo que es la timidez hay un tema al que no se puede resistir. Da igual donde esté, en la frutería, en la calle, en el coche, en casa, no importa, esa canción le despierta, le reactiva y hace que todo él se mueva enérgicamente con mucho estilo. Eso sí, la versión bailable de Pocoyó o "Pocoyó canasta" como él la llamaba al principio (si la escuchan con atención entenderán por qué) es la que más le mola y es la que hoy les traigo aquí, Gangnam Style de Psy.


jueves, 28 de febrero de 2013

Reseña: "Delirium"



Seguimos con las distopías, esta vez les traigo la reseña de "Delirium", el primer libro de la Trilogía Delirium de Lauren Oliver.   

Nos encontramos en un mundo en el que el amor se considera una enfermedad y como tal necesita una cura, esa cura se ha encontrado y es una operación en la que se erradica de raíz esa zona del cerebro que gestiona los sentimientos. Como ven, el argumento hace aguas por muchos sitios, a mí al menos me resultó muy poco creíble, y eso unido a que el libro comienza siendo bastante lento y algo lioso no ayuda demasiado.

La escritora, Lauren Oliver, tiene tendencia a ser excesivamente descriptiva para mi gusto lo que ralentiza considerablemente la evolución de los acontecimientos. Las restricciones del entorno y la falta de sentimientos hacen además que el libro resulte algo oscuro y a veces hasta claustrofóbico por no encontrar salida, por sentirse aprisionado o simplemente por la propia ignorancia inicial de la protagonista. Pero fuera de los límites de la ciudad hay otra forma de ver las cosas, hay personas que luchan por recuperar todos los sentimientos robados.

Una vez superada la lentitud y la puesta en escena del libro nos encontramos con un ritmo algo mas movido y con mas acción. Nuestra protagonista, Lena, nos pone en antecedentes sobre como ha sido y es su vida y cómo se espera que deba ser. Todo cambia cuando conoce a Álex. Él le enseñará lo que se esconde detrás de tantas restricciones y, sobretodo, le enseña a darle nombre a sus sentimientos y al amor en especial.

Soy consciente de la gran cantidad de buenas críticas que está recibiendo esta trilogía y no es que me haya defraudado pero lo cierto es que tampoco me ha parecido muy destacable. Como he dicho, el estilo narrativo de Lauren Oliver me ha resultado muy tedioso en muchas ocasiones. Aún así se deja leer incluso a pesar de que el argumento principal, la base sobre la que se estructura todo el libro, no sea tan plausible. De alguna manera consigues abstraerte de esa idea y tratar de imaginar cómo sería este mundo con una total carencia de sentimientos o si seríamos capaces de llegar a pensar alguna vez que es mejor vivir en un mundo sin amor y de qué manera. Realmente creo que lo verdaderamente interesante de esta lectura son todos los razonamientos que nos puede plantear a posteriori.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Miércoles Mudo: Una Tarde Ociosa

"El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación".
Bertrand Russell


Una Tarde Ociosa = Maratón de Caillou + Sofá-Cama + Palomitas

lunes, 25 de febrero de 2013

Generación De La Seguridad


Los tiempos cambian, todo evoluciona. Y lo que tiempo atrás funcionaba ahora muy probablemente ya no.

Antes, cuando viajábamos en coche, no utilizábamos cinturones de seguridad y ya ni hablar sobre las sillitas de los niños o incluso los alzadores. Nada de eso existía. Bueno, aún hay muchos países en los que no hay regulación al respecto pero es un hecho que, en la actualidad, no usar ninguna protección es toda una temeridad.

Poco a poco los coches fueron haciéndose mas potentes y eso trajo aparejado el peligro que implica el ir a altas velocidades y nuestra propia imprudencia. Atrás, muy atrás quedaron los días en los que viajábamos mas personas de la cuenta acostados o apiñados en el sillón de atrás de un coche o durmiendo, jugando, saltando y demás. 

Y no se trata de querer volver atrás. No, no se trata de eso. Es solo que pertenezco a la generación de la concienciación, a la generación que ha vivido la evolución a una mayor seguridad y a la pérdida de aquella "inocencia". Pertenezco a la generación de la transición, la misma que nos recalca la importancia de ir seguros y de tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar a los nuestros y, por supuesto, a nosotros mismos.

Soy de la generación responsable, de aquella que acepta y asume el cambio y que además predica con el ejemplo, porque esto último es lo importante de esta transición. El ejemplo. Nuestros hijos deben comenzar desde la seguridad, ellos pertenecen plenamente a la Generación de la seguridad. Ellos ya no forman parte de nuestra transición, al contrario, ellos son educados directamente en la responsabilidad heredada. La seguridad ha de entrar en su normalidad sin cuestionarse siquiera. Ahí es donde vemos los resultados de nuestro propio aprendizaje.

Nosotros apostamos por la seguridad que nos ofrece Casualplay, ya antes les he hablado de nuestra Joya de la Corona y de las muchas ventajas y la gran tranquilidad que nos aporta. Hoy quería volver a compartirla, para que no olvides nunca la seguridad de los tuyos.



La seguridad también es comodidad, confort y tranquilidad, síntoma de buen hábito y de felicidad para todos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Dando La Nota: Au Pair


Hace unos años, unos cuantos ya, me fui a otro país a trabajar como Au Pair. Todo bien organizado, antes de salir ya sabía con qué familia iba a vivir y qué niños iba a cuidar. Una vez llegué al país de destino era imprescindible concentrar a las au pairs en un campus universitario donde durante una semana nos daban unas clases diarias con nociones básicas o consejos sobre el trabajo que íbamos a desempeñar (primeros auxilios, conducción en ese país, etc...). 

Durante esa semana conocías a muchas otras au pairs, después de todo, estábamos en el mismo campus, comíamos en las mismas instalaciones y nuestros ratos libres los pasábamos socializándonos. Uno de los eventos preparados por la organización para tal fin fue concentrarnos en un gran teatro, créanme cuando les digo que éramos muchísimas y de muy variados países y además, yo la única española. Allí se nos dijo que nos reuniéramos por países y que nos pusiéramos de acuerdo para cantar una canción infantil. Como dato adicional les diré que soy mas bien de las que prefiere pasar desapercibida así que entenderán mi total y absoluto nerviosismo.

Por aquella época mi repertorio musical infantil era de lo mas escaso y mientras veía pasar por el escenario a grandes grupos de au pairs cantando (y gesticulando incluso) canciones preciosas yo estaba allí devanándome los sesos buscando solo una y que además me supiera entera. Recuerdo de aquellos momentos que todas las canciones, fueran en el idioma que fueran, me parecieron hermosas. Todas tenían ese aroma dulce y aterciopelado de la niñez.

Las organizadoras comenzaron llamando primero a aquellos países donde se concentraban un mayor número de au pairs hasta que poco a poco se fueron reduciendo. Ninguna había en solitario y por un momento pensé que se olvidarían de mi...pero no. Me llamaron. Y allí estaba yo, bajando las largas escaleras, que eran largas básicamente porque fui a sentarme en la parte superior del teatro (¿quizás con la idea de huir?), con lo que dio tiempo a que mi público fuera haciéndose a la idea de que era yo la única cantante y a que la expectación fuera aún mayor si cabe. 

Llegué al escenario y comencé a cantar la única canción que en aquel momento logré recordar entera. Una canción que no olvidaré jamás y que hoy mi hijo me pide que le cante, haciéndome recordar una y otra vez aquellos momentos. Cuando acabé las últimas notas de mi canción me recibió un enorme aplauso de apoyo y emoción que resonó en todo el teatro y en mis propios cimientos. 

Hoy les traigo aquí, esa canción, El Barquito Chiquitito, no cantada por mí pues esa función es de mi hijo día tras día, pero sí una fiel representación...